martes, 22 de diciembre de 2015

Cerrando el año. Un comienzo y un camino por recorrer

Si es por el maestro, nunca aprendo ha sido una iniciativa que comencé con el nuevo curso, el 2 de septiembre, con la que he querido compartir con vostros mis reflexiones, dudas, actualidad y pensamientos relacionados con la Educación en general, y con la inclusión en particular.

Con tan sólo tres meses, el blog ya ha recibido más de veinte mil visitas, cosa que os agradezco y que me anima a seguir compartiendo con vosotros esta tarea que nos ha tocado y que hemos elegido vivir que es la #pedagogíainclusiva.

Desde luego que uno de los momentos más emocionantes para mi fue el día 3 de diciembre, día Internacional de las Personas con Discapacidad, ya que la entrada en la que hice la propuesta de difundir nuestra disconformidad con el término Dis-capacidad, con el término Pedagogía Terapéutica y con la falta de sensibilidad hacia las capacidades de todas las personas, inundando las redes sociales con tres hashtag; consiguió que todos nuestros tuits estuviesen en las listas Trending-Topics de España. Gracias a todos por participar. 

Os dejo los tres Storify de este día








Buenas Reflexiones

Además, creo que hemos compartido entre todos, no solo con las entradas publicadas, sino también con vuestros comentarios en el blog, en Twitter y Facebook, unas buenas reflexiones que buscan ahondar y analizar en cuestiones relacionadas con la inclusión educativa, el papel de los docentes, las adaptaciones curriculares y otras tantas cosas. 

La inclusión educativa es un camino que nos toca recorrer a todos, intentando que se traslade definitivamente a las aulas como una realidad en la que los alumnos sean valorados por lo que son y por lo que pueden llegar a ser. Un camino que nos lleve a instaurar las tres P que cita José Blas García (@JBlasGarcia) en su orden adecuado: Presencia, Participación y Promoción

Os dejo también dos de las Infografías en las que nos apoyamos para propiciar este cambio recogidas en sendas entradas: Y si redifinimos el papel del maestro de Pedagogía Inclusiva y Mi renovada concepción de la Inclusión.



Un largo camino que recorrer

Durante el próximo año intentaré seguir compartiendo experiencias, reflexiones, modelos didácticos y todo aquello que pueda ayudar a cambiar nuestros métodos de trabajo con TODOS los alumnos.

Un reto que tenemos por delante es conseguir que cambien la denominación de Maestro de Pedagogía Terapéutica por el de Maestro de Pedagogía Inclusiva, término acuñado por María Eugenia Pérez (@mariafotografa7) y que representa perfectamente el cambio que queremos conseguir.

Además me gustaría invitar a todas aquellas personas que estén trabajando en su colegio, escuela o instituto con metodologías innovadoras que propicien la inclusión del alumnado a que participen en este blog, que publiquen sus experiencias y nos cuenten a todos su forma de trabajar. Compartiendo somos más, crecemos y ayudamos a los alumnos a crecer también. 

Sólo tenéis que enviar un email a tizonkaska@gmail.com y proponer tu experiencia.

La formación del docente en torno a esta temática y a las estrategias de inclusión que se pueden llevar a cabo son uno de los principales retos de este blog para el trimestre próximo.

Además me gustaría que participéis en algunos estudios que nos descifren cómo actuamos en los centros educativos ante la inclusión. Una participación activa, mediante formularios, hashtag, comentarios, posts,... donde tengáis una voz presente en la comunidad educativa.

Juntos podremos conseguir cambiar las cosas. Cuento con vuestro apoyo.

Agradecimientos y felicitaciones

Por todo ello no me queda más que agradeceros el seguimiento realizado al blog, el interés mostrado por las temáticas tratadas y, a buen seguro, la futura participación activa en esta idea que hemos venido en llamar #pedagogíainclusiva. 

Os deseo a todos UNA FELIZ NAVIDAD rodeados de todas aquellas personas a las que sin lugar a dudas ya habéis incluido en vuestros corazones


martes, 15 de diciembre de 2015

Las adaptaciones curriculares a debate: ¿Se ajustan a un modelo inclusivo?

Las Administraciones educativas fomentarán la calidad, equidad e inclusión educativa de las personas con discapacidad, la igualdad de oportunidades y no discriminación por razón de discapacidad, medidas de flexibilización y alternativas metodológicas, adaptaciones curriculares, accesibilidad universal, diseño para todos, atención a la diversidad y todas aquellas medidas que sean necesarias para conseguir que el alumnado con discapacidad pueda acceder a una educación educativa de calidad en igualdad de oportunidades.

Este párrafo está extraído del Real Decreto 126/2014, de 28 de febrero, por el que se establece el currículo básico de la Educación Primaria. No he querido subrayar ningún aspecto específico porque creo que el párrafo en sí debe ser entendido como un todo.

En primer lugar, nos habla de calidad, equidad e inclusión educativa de las personas con discapacidad. Estos son unos principios generalmente aceptados por toda la comunidad educativa, pero poco trasladados a una práctica real.

Sí es necesario destacar que en este texto las adaptaciones curriculares aparecen como una medida más a aplicar al alumnado con NEAE que así lo requiera, comprendida ésta dentro de un conjunto de medidas (flexibilización, alternativas metodológicas, accesibilidad universal, DISEÑO PARA TODOS) todas ellas destinadas a fomentar estos tres principios destacados. 

No obstante, cuando hablamos de alumnos con NEE, entendidos estos como aquellos que presentan discapacidad o trastornos graves de conducta -según normativa-, parece que la única medida de todas las mencionadas debe ser la Adaptación Curricular. Pero ¿es ésta la más adecuada para favorecer en modelo de escuela inclusiva? ¿Realmente los Programas de Adaptación Curricular tienen la llave para que mediante una adaptación del currículo de referencia el alumno participe, promocione y tenga presencia en la dinámica del aula?


Problemas reales de las Adaptaciones Curriculares

El actual modelo educativo centrado en los procesos de evaluación vinculados al rendimiento y, por ende a las calificaciones, busca que cada alumno promocione y titule en función de sus resultados en las diferentes pruebas o exámenes realizados durante su período educativo. 
Estos resultados están vinculados siempre a la adquisición de una serie de contenidos educativos presentes en el currículo mínimo.
A pesar de que el nuevo modelo educativo propuesto en la LOMCE y su desarrollo normativo aboga porque los Criterios de Evaluación sean los que definan el modelo didáctico a trabajar con los alumnos, y que los estándares de aprendizaje (indicadores en Andalucía) se conviertan en unos factores que determinen los niveles de logro de estos criterios, la realidad educativa actual sigue midiendo la cantidad de contenidos que el alumno es capaz de retener.

Y en este proceso evaluatorio las adaptaciones curriculares juegan un papel poco influyente para que el alumno con NEE participe en las aulas. Las adaptaciones curriculares significativas tienen como finalidad -según este modelo- determinar el nivel educativo desde el que el alumno parte y trabajar según el mismo. 
A mi juicio éste es el principal error en la determinación y uso de las adaptaciones curriculares significativas. En el mismo momento en el que las adaptaciones curriculares sitúan al alumno en un determinado nivel curricular que no sea el de sus compañeros, estaremos propiciando una situación de marginación y exclusión ya que el modelo curricular que debe trabajar el alumno no es el mismo que el de su grupo clase.

No se puede plantear, como se plantea incluso en alguna normativa oficial, que las adaptaciones curriculares significativas tendrán el referente curricular del curso donde se encuentre el nivel de competencia curricular del ACNEE. Este alumnado está escolarizado a todos los efectos en su curso de referencia y por tanto el currículo de este curso debe ser el único referente para que posteriormente se le adapte según su nivel de competencia, sus dificultades específicas y sus necesidades educativas especiales.

La mal entendida "evaluación inicial" del ACNEE lleva a que se crea que ésta es un instrumento para determinar qué debe estudiar este alumnado y hasta dónde podrá llegar. Y digo mal entendida porque es cierto que debe servirnos de ella para conocer el punto de partida, pero nunca para determinar el punto de llegada de antemano. Cuando planificamos una adaptación curricular debemos siempre tomar el currículo de referencia del grupo en el que se está escolarizado. Una vez que conocemos desde dónde parte el alumno podremos ir adaptando progresivamente su currículo para que pueda ir progresando y avanzando en él desde sus propios conocimientos previos y desde sus propios potenciales y capacidades.

El definir una línea de meta final a la que el alumno debe llegar no ayudará nunca a una inclusión real si esta meta final es distinta de la de sus compañeros. Por eso pongo en tela de juicio el valor de las adaptaciones curriculares significativas en las escuelas inclusivas. 

La planificación didáctica del grupo como referente para establecer estrategias de inclusión

En el comienzo de esta entrada hacíamos una valoración de las diferentes estrategias propuestas por la normativa para conseguir los principios de equidad, calidad e inclusión de las personas con discapacidad. Precisamente, en la atención educativa al ACNEAE en general, y al ACNEE en particular, considero que la adaptación curricular debería ser un paso secundario en el proceso de respuesta educativa. Para que se establezca una verdadera inclusión debería establecerse una secuenciación de pasos a seguir hasta conseguirlo:




Este sería, a mi juicio, un modelo inclusivo de elaboración de adaptaciones curriculares en el que su diseño fuese a posteriori, una vez conocemos lo que el alumnado ha logrado aprender de la secuencia didáctica programada para todo el grupo.
No obstante, este modelo no se aproxima ni de cerca al modelo actual, comandado por la necesidad de programar a priori y de evaluar y calificar a posteriori. Pero en este modelo que parece ampliamente aceptado por todos, ¿cómo se está calificando a los alumnos con NEE?

La calificación del alumnado con NEE

El art. 14 del Real Decreto de currículo en primaria establece que las adaptaciones se realizarán buscando el máximo desarrollo posible de las competencias básicas; la evaluación continua y la promoción tomarán como referente los elementos fijados en dichas adaptaciones.

Sin entrar en por menores sobre la idoneidad del modelo actual de adaptaciones curriculares para una auténtica escuela inclusiva, la legislación actual, tanto en primaria como en secundaria, define claramente que la evaluación y promoción tomarán como referentes los elementos fijados en las adaptaciones curriculares. Por tanto, el alumnado debe ser evaluado -y así calificado- tomando como referente la propuesta curricular que recoge su documento de adaptación curricular.

Sin embargo, estamos asistiendo a una corriente de Inspectores, Orientadores, Administraciones o vaya usted a saber quién, que promulga con la boca llena y a riesgo de ahogarse, que los ACNEE no pueden ser aprobados en sus notas oficiales, debiendo aparecer un suspenso aunque el alumno haya superado con éxito los aprendizajes que "otros" han determinado que eran los que debía realizar.

En el portal Orientapas se publicó hace unos días una entrada llamada "¿Cómo calificar asignaturas que llevan adaptación curricular significativa?" Esta entrada se hace eco de una decisión tomada en la Comunidad de Madrid en la que se insta a los centros a suspender a los alumnos con ACI Significativa. 

Ya realicé una entrada intentado aclarar esta situación en el blog de la Agencia Andaluza de Evaluación -Evaluacción- hace más de un año. Os dejo la entrada llamada NEEvaluacción: Evaluando Capacidades de la que os extraigo este párrafo:

Si se entiende este proceso, no es difícil entender que cuando finalice el curso, ciclo o etapa se le estará evaluando con los mismos referentes que sus compañeros, pero con las adaptaciones que se ajusten a sus posibilidades. Por tanto suspenderlos en sus áreas curriculares porque no alcanzan los criterios de evaluación del grupo no procede dado que no estamos evaluando al alumnado con esos criterios, y un alumno no puede nunca suspender algo de lo que no ha sido evaluado.

Me gustaría que esta entrada sirviese para que aquellos docentes que siguen pensando que el valor del esfuerzo de un alumno con discapacidad -que ya de por sí debe hacer un esfuerzo adicional para ajustarse al ritmo que le marca la escuela- no merece ser reconocido en su boletín de notas y debe ser calificado como suspenso, hiciesen una profunda reflexión sobre lo que significa enseñar, sobre lo que significa equidad y escuela para todos. Si lo que se pretende es dejar claro que el ACNEE no puede, no debe, no está en situación de, no alcanzará nunca, y todas las formas de exclusión que se puedan definir, ya tenemos el famoso asterisco en las notas para determinar que este alumno tiene una etiqueta y no es como los demás. Pero parece que ni aún con el asterisco es suficiente, hay que suspenderlo para que no exista ningún género de dudas en torno a la falta de capacidad de este alumno de ajustarse a los niveles normales que marca la escuela.

Esta es la escuela inclusiva que tenemos, esta es la escuela que se ajusta a TODOS sus alumnos, que se adecua a las necesidades educativas de ellos, que rompe las barreras y fomenta la participación y la presencia de todos.

Los criterios de evaluación marcados para un grupo no deben marcar al grupo como una norma, sino como un amplio abanico de capacidades graduadas en diferentes niveles de logro al que cada alumno llega desde su propio potencial.








jueves, 10 de diciembre de 2015

¿Cómo serían las futuras oposiciones según el modelo de Marina? Análisis y reflexión

Durante la pasada semana hemos tenido conocimiento de la publicación del Borrador del Libro Blanco del Docente. 

En este borrador se trata de regular la profesión docente en un amplio número de factores, entre ellos el de la formación docente. Entre los apartados que recoge, se incluyen la formación inicial y el sistema de selección del profesorado.

Cada vez que algún gobierno de turno tiene la buena idea de cambiar el sistema de acceso a la función pública docente (en la mayoría de los casos sin éxito), miles de opositores sufren un vuelco en sus vidas y una incertidumbre sobre su futuro laboral que ninguna persona que no esté en esta situación puede entender.

¿Cómo sería el nuevo sistema de Acceso a la Función Pública Docente?

Según el borrador de Marina, la formación docente es uno de los principales retos que debe plantearse el Sistema Educativo Español. La formación de los docentes en España se ha quedado algo obsoleta y necesita una revisión profunda -en lo que estoy totalmente de acuerdo-. 



Para revitalizar la "profesión docente", Marina propone un nuevo modelo de formación y acceso del profesorado de una duración total de siete años. A este proceso lo denomina DEP (descanse en paz podría leerse) y corresponden a la denominación Docente En Prácticas. Este período DEP consta de las siguientes fases:

a) Estudios de grado (grado de Educación Infantil y de Educación Primaria, y grado de cualquiera de las especialidades académicas, para el DEP de Educación Secundaria).
A mi juicio uno de los puntos débiles de este borrador. La formación inicial impartida en las facultades de magisterio y en las de las especialidades de Educación Secundaria, son el principal problema de la calidad docente de nuestros días. Se trata de universitarios que terminan el Grado y que tienen un desconocimiento bastante amplio de la situación real de la función docente en las aulas. Tal vez este libro blanco no ha querido meterse en "camisa de once varas" reformando el sistema de formación universitaria del docente, pero éste debería ser el punto de partida de cualquier renovación de la formación docente.

b) Examen de acceso al DEP, que será una prueba diseñada para comprobar el nivel de conocimientos y competencias necesarias para la docencia, universal, nacional, con numerus clausus adaptado a las necesidades del sistema educativo. El DEP es un método caro y sólo debe aplicarse a alumnos que hayan demostrado su aptitud y que vayan a tener la posibilidad de encontrar colocación. 
Traducido al mundo real se trataría de una especie de selectividad para docentes. Al finalizar los estudios universitarios, aquellos docentes que aspiren a trabajar en las aulas (entiéndase esta medida sobre todo para titulaciones de especialidades de secundaria, suponemos el carácter vocacional de los maestros de infantil y primaria, aunque en muchos casos puede ser mucho suponer) deberán realizar un examen selectivo donde expondrán sus conocimientos adquiridos durante la titulación y las competencias necesarias para ejercer la docencia. Se trata de una prueba que pretende escoger a aquellos titulados con mayor proyección de futuro para el ejercicio de la docencia. Esta prueba de acceso podría dejar algo que desear en tanto que un examen (oral o escrito, no se especifica) valorará cuatro años de preparación universitaria. Tampoco se especifica si el expediente académico universitario contará en la valoración final. 
Esto podría entenderse como una "primera oposición al ejercicio docente", ya que como se indica en la tercera fase, el acceso al Centro Superior de Formación del Profesorado -máster- estará en función de la nota obtenida en este examen.

c) En la prueba de acceso, cada aspirante obtendría una nota global de la prueba que le permitiría acceder al Centro Superior de Formación del Profesorado. Debe encargarse de transmitir la esencia de la profesión docente, sus competencias básicas, y, al mismo tiempo, la adaptación de esas competencias básicas a los diferentes niveles y especialidades. Es el instrumento para dar coherencia a todo el proceso educativo, que en este momento está excesivamente parcelado.
Este sería el máster propiamente dicho. Aquellos que logren pasar la prueba selectiva (primera oposición) podrán acceder a un año de formación en estos centros de excelencia. Aunque se habla de becas para el 25% de la mejores notas, no aclara el coste que supondría al futuro docente la preparación en estos Centros Superiores. No obstante, podría ser una buena medida para realzar y potenciar la función docente acorde con las nuevas corrientes pedagógicas. La pregunta es ¿por qué no asume esta responsabilidad la Universidad en el período inicial de formación?

d) Una vez aprobado el máster, los alumnos pasarían a formarse en Centros docentes acreditados, bajo la supervisión directa y continua de un tutor, adecuadamente seleccionado, durante dos años. Los alumnos tendrían la condición de Docentes En Prácticas (DEP) y percibirían por su trabajo una retribución adecuada. Su trabajo sería objeto de seguimiento y de evaluación.
En esta ocasión se propone un período de prácticas que vendría a suprimir el actual modelo de Funcionario en Prácticas y que se desarrollaría antes de aprobar las oposiciones y lograr la plaza definitiva. Es esto lo que se denomina como "MIR educativo" y que propone que la formación de prácticas docentes tengan lugar en centros reales donde poder adquirir todas las competencias profesionales. En este caso es una medida que no me parece inadecuada, pero que una vez más me remite a replantearnos las prácticas que actualmente se realizan en las facultades de magisterio. En este caso tales prácticas no tendrían una validez real y dejarían de ser efectivas en la universidad. De nuevo el modelo falla en su origen: la formación inicial del docente.

e) Una vez aprobado el DEP se estará habilitado para ejercer la docencia en el sistema público (mediante las pruebas de acceso que las Administraciones públicas determinen), en la enseñanza concertada o en la privada. Todos los docentes de la enseñanza reglada tendrán que poseer la titulación DEP. 
Es decir, al final de todo el proceso el profesorado que ha realizado una formación inicial durante siete años, se enfrenta a unas oposiciones para acceder a un puesto de maestro o profesor en la administración educativa de su Autonomía.
La titulación DEP, de siete años de duración, se convierte así en un título (no estoy aquí por valorar su adecuación o no) que legitima para presentarse a unas oposiciones a la Función Pública Docente. Se trata de una extrapolación del antiguo CAP (certificado de aptitud pedagógica) pero extendido en tiempo - siete años-, en calidad y en agentes -maestros y profesores-.


Análisis y valoración de la nueva propuesta

A grandes rasgos la propuesta de Marina para el nuevo acceso a la función pública docente se torna muy ambiciosa y llena de ilusión. No obstante esta ilusión no será nunca auténtica si no cuenta con la totalidad de la comunidad educativa para su formulación. 
Aitor Lazpita (@alazpita) recoge en su blog Gramática Parda una entrada en la que nos insta a reflexionar sobre el papel que deben jugar los maestros y profesores dentro del establecimiento de las reglas del juego docente. Ninguna reforma tendrá acogida si no está consensuada y construida por sus jugadores. 
Y aunque el propio borrador invita a la comunidad educativa a participar en sus modificaciones y aportaciones, esta comunidad está harta de ver cómo no son tomadas en cuenta sus aportaciones y valoraciones lanzadas desde una práctica real y cotidiana en las aulas. Puede que el modelo de lanzar el borrador completo y "aceptar"modificaciones no sea la forma más inteligente de involucrar al profesorado en la elaboración de su propio estatuto docente.

Un aspecto que deja abierto este libro blanco hace referencia a la situación de los miles de interinos que actualmente no tienen aún la plaza de funcionarios. ¿Qué ocurrirá con ellos? ¿Tendrán que realizar la primera prueba selectiva o su experiencia será suficiente para demostrar que pueden ser válidos para la docencia? ¿Tendrán que realizar el máster para la obtención del título DEP? Uno de sus párrafos argumenta que todos los profesores deben estar en posesión de este título. ¿Se les reconocerá su tiempo de servicio como un período de Docencia En Prácticas? Muchas dudas abiertas que se deberán analizar y concretar.

Por otra parte, la cercanía de las elecciones generales del 20 de diciembre dejan en el aire esta ambiciosa propuesta ya que, para ser llevada a la práctica, se necesitaría que el gobierno actual permaneciese en el poder durante otros cuatro años y con la mayoría suficiente para sacarla adelante. Dadas las perspectivas actuales no parece que esto vaya a ocurrir y, probablemente como pasó con anteriores proyectos de Estatuto Docente, no se lleve a la práctica, al menos de la forma literal en la que se ha redactado.

No obstante hay que reconocer a Marina que la profesión docente necesita un cambio y una adecuada formación inicial que propicie que el profesorado deje de trabajar con modelos de hace tres décadas y se acerque a la realidad de las aulas, de los alumnos, a las demandas sociales que piden un cambio metodológico en las aulas que lleven al alumno a aprender a aprender, a ser críticos, reflexivos y autónomos. Un modelo que consiguiese que este blog tenga que cambiar de nombre. 

Las perspectivas de futuro

El modelo de MIR educativo no es una idea nueva desarrollada por Marina y Carmen Pellicer. Es un modelo que viene demandándose desde hace tiempo. Ya en el borrador de acceso a la función pública docente que publicó el anterior gobierno de Rodríguez Zapatero, con Gabilondo como ministro de Educación (y por consiguiente del principal partido de la oposición al actual gobierno) planteaba un período de prácticas similar al que propone actualmente el Libro Blanco del Docente. La diferencia estribaba en que en aquella ocasión este modelo era posterior a las oposiciones, y en este caso es previo.

El futuro de la docencia pasará inevitablemente por una alta formación del docente. El sistema de oposiciones en principio seguirá vigente, con o sin DEP. 

Para aquellos opositores que no saben qué hacer con sus temas y sus programaciones se les puede tranquilizar diciendo que este modelo, si se llevara a la práctica, no podría imponerse hasta un mínimo de tres/cuatro años. Este sería el período para que el borrador se negocie, se tramite, se apruebe, se publique y se aplique. Una vez aplicado habría que esperar tres años adicionales para que la primera hornada de Docentes en Prácticas (DEPs) tuviesen su titulación para poder acceder a unas nuevas oposiciones docentes.

No obstante, esperemos a ver qué pasa el 20 de diciembre.

martes, 1 de diciembre de 2015

El día 3 de diciembre, ¡DI-CAPACIDAD!

El próximo jueves, día de 3 de diciembre, se celebra el día Internacional de las personas con discapacidad. La implantación de este día tiene su origen en 1992, a la finalización del Decenio de las Naciones Unidas para las Personas con Discapacidad. La intención de esta proclama es fomentar la integración en la sociedad de las personas con discapacidad. 

Mucho ha llovido desde entonces y poco hemos avanzado en este sentido. Hoy día, 23 años después, las personas con discapacidad siguen viviendo marcada por sus diferencias. Unas diferencias que provienen de sus deficiencias. 

Viene bien, en este momento, recordar una entrada llamada SOCIEDAD CAPACITANTE ¿TE APUNTAS? del blog Acogida, de José Blas García (@jblasgarcia), donde muy acertadamente -a mi juicio- nos aclara los matices terminológicos entre tres conceptos muy diferentes: deficiencia, discapacidad y minusvalía.

La discapacidad como ausencia de la capacidad de realizar una actividad en la forma en la que la suelen realizar otras personas en situaciones similares

Según esta premisa, el día 3 de diciembre lo que celebraremos será la ausencia de capacidad de algunas personas para realizar algo habitual en los demás. En términos negativos presentamos a unas personas que, teniendo otras capacidades propias que no siempre son valoradas por el resto, no tienen algunas capacidades normales en los demás. 

Los alumnos con discapacidad aparecen con un amplio abanico de potenciales, capacidades y habilidades para hacer otras muchas cosas. Estas habilidades los capacitan para abordar otra serie de tareas; pero en muchos casos aparecen sumergidas y ahogadas por la gran discapacidad, aquella que les incapacita para hacer las cosas importantes de la vida: sumar, restar, leer y escribir.

Además, esta ausencia de capacidades en muchos casos pueden ser salvadas con ayudas y apoyos que les permitan derribar las barreras con las que se encuentran y que les incapacitan para realizar determinadas actividades. Encontrar los medios necesarios para poner a disposición de estas personas las herramientas adecuadas es una de las tareas que se nos encomiendan en nuestro día a día, en los colegios, escuelas, institutos...

Fuente: Dibújamelas Autor: J. Blas García


La inclusión como meta final

Para que estas personas consigan que las diferentes dimensiones sociales existentes los incluyan como un miembro más, con respeto y aceptación de sus diferencias individuales, teniendo presencia y participación en las mismas, es necesario que las etiquetas dejen de tener un papel fundamental en su atención educativa. La discapacidad no puede ser el centro de atención a sus respuestas educativas. 

En palabras de I. Calderón Almendros (2012, p. 25) en su libro "Educación, Hándicap e Inclusión", "Todo el alumnado puede y debe aprender, por lo que desoír esto es negar al individuo una de las principales características de los seres humanos: la capacidad de aprender, la educabilidad. Así la verdadera actividad educativa será aquella que trata de romper límites y se esfuerza por ayudar al educando a ser algo más libres...".

Una escuela inclusiva debe ser aquella que considere la deficiencia o hándicap como una barrera más de sus alumnos, como tantas otras, y que centre su esfuerzo en que el alumno aprenda desde sus propias capacidades. 

El 3 de diciembre, ¡DI CAPACIDAD!

Por eso queremos que este 3 de diciembre lo convirtamos en en el día de la capacidad, en el día en que todos pongamos el acento en lo que puede hacer cada uno. Venimos argumentando que todos tenemos capacidades que nos permiten aprender, que ninguno de nosotros debería ser considerado como no educable sólo por que no aprende de la forma convencional. Cambiemos la forma convencional de enseñar para que aprender no tenga límites, para que las deficiencias no sean los límites. 


Cambiemos nuestra concepción de la discapacidad entendiendo esta palabra sólo vinculada al sistema educativo, que se nos aparece como incapaz de atender de forma equitativa e inclusiva a todos sus alumnos. 

 Por ello os hago una llamamiento para que este jueves 3 de diciembre colapsemos las redes sociales gritando CAPACIDAD. Os propongo tres hashtag para hacerlo:


Espero vuestra participación. Un cambio es posible y está en nuestra mano hacerlo.Concienciando sobre la INCLUSIÓN REAL